28.12.24

Dos libros de Eduardo Tijeras, el escritor olvidado

Eduardo Tijeras es un misterio. Todo lo que sabemos de él proviene de un obituario en una web de empleados de los ferrocarriles. Apenas hay más datos en fuentes oficiales. Nació en Morón de la Frontera en 1931 y, de joven, se trasladó a Madrid como empleado de Renfe. Su nombre aparece fugazmente en alguna crónica de Francisco Umbral, que lo describe como parroquiano del Café Gijón o asistente ocasional a eventos diletantes. Escribió muchísimo, pero sus libros, por supuesto, están descatalogados. Sin embargo, se encuentran por docenas en tiendas de segunda mano, en múltiples títulos y ejemplares, lo que sugiere que, en algún momento, disfrutó de cierta gloria (suficiente como para publicar profusamente y ser mencionado por Umbral). García Viñó lo reivindica en su canon de la literatura española del siglo XX y lo ubica dentro del existencialismo católico. Murió hace tres años, sin hacer ruido.
Varios de sus libros que hemos leído son formidables. Nos centraremos en dos: Acerca de la felicidad y la muerte, un sólido ensayo sobre las filosofías de la existencia, y El estupor del suicidio, un estudio definitivo sobre este desasosegante tema.

21.12.24

El libro de Cartago, de Juan Eduardo Cirlot

"La sombra de Cartago ha sollozado así para que los hombres tuviesen conocimiento de la posibilidad de ese exterminio total.
Cartago es el océano; aparición tan sólo, nube solamente."
El libro de Cartago, Juan Eduardo Cirlot

De Cartago recordamos que estaba en el norte de África, que luchó contra Roma en las guerras púnicas y que uno de sus generales más célebres, Aníbal, atravesó los Alpes con un ejército en el que había elefantes. Pero finalmente fue derrotado por Escipión el Africano y, al verse vencido, se suicidó. Años después, los romanos arrasaron la ciudad y esparcieron sal sobre sus ruinas para que nunca más creciera nada allí.

Sin embargo, más allá de estos hechos, se sabe poco sobre Cartago. Los romanos no solo destruyeron la ciudad, sino también toda la memoria que había de ella. Y, como suele ocurrir, este olvido la ha convertido en un símbolo. 

Para el poeta Juan Eduardo Cirlot, por ejemplo, en El libro de Cartago, la ciudad representa toda existencia aniquilada. En su obra poética, Cartago reaparece encarnada en una mujer de tez morena que le recrimina a Cirlot ser hijo de Roma, la gran exterminadora.

14.12.24

Manuel García Viñó, malbaratado


El escritor Manuel García Viñó (1928-2013) adquirió cierta notoriedad mediática cuando propinó un puñetazo al también escritor Vicente Molina Foix tras un acalorado debate en el programa Negro sobre blanco. Como suele ocurrir en estos casos, la anécdota caricaturiza al personaje, y para muchos, Viñó es solo el hombre del puñetazo, en detrimento de una obra que, más allá del escándalo, tiene un interés indiscutible.

Autor de más de cincuenta libros, García Viñó lideró La Fiera Literaria, una publicación itinerante que desmantelaba sin piedad a los grandes nombres de la novela española contemporánea. Sin embargo, ni él es hoy especialmente valorado ni La Fiera le ha sobrevivido; su legado ha quedado reducido a una web perdida en el ciberespacio. Este silencio tiene explicaciones obvias en lo político y lo económico: alguien tan a contracorriente difícilmente tendría acceso a los grandes canales de difusión. Pero también es posible que su ineptitud social facilitara las cosas a sus adversarios.

7.12.24

Contra la democracia, de Jason Brennan


Hay libros que, sin ser especialmente buenos, conectan con lo que se murmura en las calles. Contra la democracia, del norteamericano Jason Brennan, es un ejemplo de esto. Escrito antes del primer triunfo de Trump o del Brexit, pero con la sensación de que algo llevaba tiempo funcionando mal en los sistemas democráticos, estos resultados electorales inesperados lo convirtieron en un fenómeno sociológico en los países anglosajones. También se ha publicado en España.

El libro carece de argumentos sólidos y de una bibliografía potente; tiene algo de panfleto que, en realidad, no se toma demasiado en serio a sí mismo. Sin embargo, es desafiante y cuestiona muchos lugares comunes ideológicos. Sabe cómo ser polémico, aunque menos de lo que esperaba su autor, que confiesa en el prólogo que, cinco años antes, su obra no habría despertado interés.