26.5.24

Una ficción: Última tarde en el Club Cazador


wikimedia
Max Argote subió una vez más al pequeño montículo que reinaba sobre la ladera oeste del antiguo Club Cazador. Como siempre hacía en aquella soledad, respiró hondo y dejó que el olor a pinaza y humedad serpenteara por sus pulmones. Con los ojos cerrados, muy sereno, evocó los años gloriosos del Club, cuando él y los otros emprendedores se bebían sus triunfos y brindaban por un futuro todavía más promisorio.

Regresó al edificio principal despacio, casi renqueante, como si realmente no quisiera llegar. Pasó al lado de la piscina, donde tanto se había divertido, y lamentó verla sin agua, repleta de sillas arrojadas por el viento y cubierta de hojas otoñales que ya formaban una viscosa capa marrón. Luego vio las estructuras para barbacoas que él mismo había financiado, ya sin las placas metálicas que seguramente algún expoliador había robado, y rememoró aquellas cenas informales e interminables con gente luminosa y prometedora.

19.5.24

La cuestión de la técnica en Ortega y Gasset


Uno de los grandes misterios de la filosofía es el orden de sus prestigios. ¿Qué hace que determinados filósofos sean reverenciados como oráculos modernos y se les cite hasta la saturación, mientras que otros de mayor mérito son arrojados al averno del olvido?

Sabemos que hay una dependencia de la geografía hasta niveles obscenos y que un galimatías manchando un papel se considerará un hito del pensamiento si viene escrito en alemán o francés, mientras que obras innovadoras y bien estructuradas pasarán desapercibidas si fueron escritas en idiomas con menor celebridad filosófica. La política juega claramente un papel principal, y el respaldo de estados fuertes explica sin duda la prevalencia de determinados autores. También está la importancia de la industria editorial, que es lo mismo que decir el peso económico del país donde publica un autor. Pero, sobre todo, como factor definitivo, encontramos las inercias intelectuales, es decir, la cobardía constitutiva de los académicos que hace que se regurgiten sin fin aparente a tres o cuatro autores con los que se sienten seguros, en lugar de desafiar los prejuicios de su casta y ampliar su horizonte intelectual con nuevos pensadores que presenten enfoques novedosos.

12.5.24

Signo de los tiempos, de Iñaki Domínguez

Iñaki Domínguez ha hecho algo a contracorriente. Su exitoso libro de debut, Sociología del moderneo, está escrito con frescura y presenta tesis originales sobre las vigencias sociales en la España contemporánea. Es un texto de esos que se llaman “fuente primaria”, es decir, una obra sobre la que se harán estudios y que se incluirá en pomposas bibliografías, ya que muestra puntos de vista innovadores en fondo y forma. Toda una gesta. Es algo a contracorriente, decimos, porque este tipo de libros suelen aparecer al final de una vida dedicada al estudio, no como carta de presentación en la ciudad letrada cuando apenas le está saliendo a uno el bigote de académico.

También es raro que el segundo libro sea totalmente opuesto al anterior, es decir, divulgativo, militantemente “fuente secundaria” y de estructura clásica. Signo de los tiempos (así, sin determinante, hasta en eso es anglosajón) está compuesto por dieciséis breves ensayos sobre “visionarios, locos y criminales del siglo XX”, como reza el subtítulo. La mayoría de los personajes son norteamericanos, ninguno español, y el interés y extensión de los textos son desiguales. Ideal como enciclopedia para consultar información biográfica sobre figuras como Charles Manson o Phil Spector, no aporta gran cosa como conjunto.