El personaje que representa en los medios de comunicación parece corresponderse con su obra escrita. En las conferencias que imparte, se presenta como un torbellino verborrágico que no parece callarse ni para reponer aliento. Como autor, es de una prolijidad fluvial: ha publicado más de cincuenta libros y cada poco tiempo hay algo nuevo de él en las librerías. Aunque sus textos presentan distintos niveles de dificultad, por lo general sus argumentaciones son caóticas y repetitivas; no es fácil seguirle el hilo ni comprender su sistema. Sin embargo, afortunadamente, el filósofo abunda en ejemplos y opiniones impactantes que agilizan la lectura y la hacen, hasta cierto punto, entretenida.
31.3.24
Pedir lo imposible, de Slavoj Žižek
El personaje que representa en los medios de comunicación parece corresponderse con su obra escrita. En las conferencias que imparte, se presenta como un torbellino verborrágico que no parece callarse ni para reponer aliento. Como autor, es de una prolijidad fluvial: ha publicado más de cincuenta libros y cada poco tiempo hay algo nuevo de él en las librerías. Aunque sus textos presentan distintos niveles de dificultad, por lo general sus argumentaciones son caóticas y repetitivas; no es fácil seguirle el hilo ni comprender su sistema. Sin embargo, afortunadamente, el filósofo abunda en ejemplos y opiniones impactantes que agilizan la lectura y la hacen, hasta cierto punto, entretenida.
24.3.24
Reflexiones sobre la cuestión judía, de Jean-Paul Sartre
Lewis Mumford decía que un axioma de la historia es que cada generación se rebela contra sus padres y establece amistades con sus abuelos. En filosofía está claro que, tras los petardos absolutos de los posmodernos, que llevan años obstruyendo la disciplina, nos sentimos necesariamente próximos a Jean-Paul Sartre, la figura paternal contra la que ellos, a su vez, se amotinaron.
Sartre es incómodo porque plantea que las palabras enuncian verdades, que el hombre debe luchar por su liberación y que la sociedad puede y debe transformarse, todo ello en contra del cinismo deconstructivista predominante.
Por supuesto, este filósofo nadaba en miserias morales y su deuda con la fenomenología hace que algunos de sus textos sean ilegibles, pero muchos de sus libros, sobre todo los supuestamente menores, poseen un interés imperecedero.
Reflexiones sobre la cuestión judía, por ejemplo, publicado en 1954, sigue iluminando con su perspicacia. Tras tantas persecuciones a los judíos a lo largo de la historia, Sartre se pregunta por el origen de tanto odio.
17.3.24
La ética del pensamiento, de Michel Foucault
10.3.24
Así empieza todo, de Esteban Hernández
Esteban Hernández, columnista de El Confidencial, lleva un lustro publicando un libro al año. El último, Así empieza todo. La guerra oculta del siglo XXI, consta de diez capítulos y doscientas cincuenta páginas muy bien escritas, con algunos párrafos cincelados con gran belleza. En él, indaga en los cambios geopolíticos actuales y cómo la pandemia de la COVID-19 no ha hecho más que agudizarlos. También aborda el nuevo orden iliberal en el que estamos inmersos, la rápida transformación de China de país feudal a superpotencia, la irrupción del teletrabajo y la digitalización, los populismos y la nueva cultura mainstream, individualista y cínica.
3.3.24
Aceleracionismo, de VV.AA.
3.
Estamos en los albores de una nueva era tecnológica y la mayoría de los filósofos se encogen en posición fetal, sollozando que no quieren jugar a un juego que no entienden y del que además no van a ser protagonistas. Hay algunos de ellos sin embargo que se salen del guion y aceptan pensar desde este nuevo marco epistemológico. Son los llamados aceleracionistas, bien presentados en Aceleracionismo, una antología de la editorial Caja Negra que apareció en el 2017. Los mejores ensayos están, a nuestro parecer, al principio del libro, donde figuran los iniciadores del movimiento.
Unos quieren acelerar la desintegración del capitalismo, otros se maravillan con el mundo proteico en el que habitamos. De entre estos últimos destaca Nick Land, que es el primero y más pujante de esta corriente y contra el que piensan todos los demás. En Aceleracionismo encontramos dos textos suyos. “Colapso” y “Crítica del Miserabilismo Trascendental”.