Por otro lado, Václav Havel fue el primer presidente democrático del país, pero antes de eso fue un disidente que escribió en la clandestinidad el manifiesto El poder de los sin poder, que se convirtió en el samizdat checoslovaco por excelencia entre aquellos que no sabían o no querían desfilar al compás de las consignas gubernamentales. No es difícil asociarlo con el ambiente que refleja Kundera; podemos imaginar a sus personajes desesperándose en el régimen que denuncia Havel.
25.2.24
El poder de los sin poder, de Václav Havel
18.2.24
Imitación del hombre, de Ferran Toutain
Es lo que hoy llamaríamos el amanecer de la cultura humana.
Explicar el porqué de este amanecer y de su desarrollo es muy complicado. Durante más de dos milenios, prevalecieron las narraciones helénico-cristianas, pero desde el siglo XIX priman las interpretaciones antropológicas, que todavía hoy intentan darnos una explicación convincente del origen de la cultura. Para ello, suelen tomar un instinto casi al azar y darle prevalencia. Por ejemplo, para los marxistas, todo empezó con el instinto natural de proveerse de medios materiales de subsistencia; la cultura vendría de ahí. Para Freud, lo libidinal sería lo determinante. Nietzsche, por el contrario, defendió que el instinto definitorio es el de dominio sobre los otros, mientras que Cassirer apostó por la tendencia innata hacia lo simbólico.
11.2.24
¿Creen los filósofos laicos en las revelaciones?
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4.2.24
Trilogía de la Fundación, de Isaac Asimov
A mis años intento enmendar el error, más que nada para recomendar libros interesantes a mi prole, pero ya es tarde para mí. Ya no leo en carne viva, sumergiéndome en lo que cuentan las novelas y habitando en esos otros mundos que describen. Ahora lo hago con espíritu crítico, buscando significados y alegorías en las historias. He perdido la capacidad de emocionarme, aunque he ganado la posibilidad de comprender serenamente lo inteligentes y enriquecedoras que son muchas novelas que antes ninguneaba.
Por ejemplo, hace años hubiera preferido zambullirme en estiércol antes que ser visto en público con algo de Isaac Asimov bajo el brazo. Una pena, ya que la serie Fundación me parece una pequeña joya que los pedantes como (fui) yo se pierden.