27.8.23

Cuatro visiones de la Historia Universal, de José Ferrater Mora

El filósofo barcelonés José Ferrater Mora fue uno de los intelectuales exiliados que desarrolló una vasta obra en el exterior; vivió hasta 1975 y regresó a España para pasar allí sus últimos años. Sin embargo, su relevancia filosófica en nuestro país no goza –y nunca ha gozado– de buena salud. Sus libros no se reeditan y algunos ya son prácticamente inhallables. No obstante, esto no implica que su obra carezca de valor. Entre sus escritos, se destaca un texto en particular, incluido en sus Obras Selectas (1967), titulado Cuatro visiones de la Historia Universal, que constituye una excelente puerta de entrada a lo que ha venido a denominarse la Filosofía de la Historia.

20.8.23

Una ventana al mundo

wikimedia

Una ventana al mundo puede ser una oportunidad para evitar el destino de algunos organismos: la autofagia.
José Ferrater Mora

Los españoles parecen estar atrapados en una espiral autodestructiva, ahogándose en sus propios espumarajos, tal vez por costumbre. A pesar de los desafíos locales y globales que podrían abordar, persisten en mantener viejos rencores y divisiones, acusando al prójimo de sus propias miserias, cuando, en muchos casos, el vecino se encuentra tan vapuleado como ellos mismos. Durante cuatro décadas, el "Cotarro" ha envenenado la conciencia colectiva, inculcándonos la idea de que, entre izquierda y derecha, centro y periferia, creyentes y no creyentes, la convivencia es una utopía y el odio se presenta como algo legítimo. Ahora que descubrimos que todo ha sido una artimaña para manejar mejor los hilos del poder, la indignación se redirige hacia aquellos que se beneficiaban de sembrar discordia. Aunque este es un buen primer paso, todavía persiste una sensación de estancamiento propio de quien ha estado demasiado tiempo confinado en una casa que comparte con parientes a los que detesta.

13.8.23

H.P Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida, de Michel Houellebecq


Existen libros que abren nuevos caminos. No es necesario que se trate de publicaciones ruidosas y grandilocuentes; también pueden ser pequeñas insolencias intelectuales que surgen de manera inesperada y, sin hacer mucho alarde, logran reunir a seguidores con el paso del tiempo.


H.P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida, de Michel Houellebecq, es un claro ejemplo de esto.


Es probable que pocos lectores del novelista francés hayan prestado atención a esta obra aparentemente secundaria, y es dudoso que figure entre los títulos más vendidos de su catálogo. No obstante, en los círculos intelectuales contemporáneos, esta obra goza de una gran relevancia. La consagración de Lovecraft como referente del realismo especulativo debe mucho a este texto.

6.8.23

Sociología del moderneo, de Iñaki Domínguez


La sociología no es una disciplina cuya lectura resulte especialmente grata para el profano. La mayoría de sus textos abundan en terminología propia del gremio, así como en un enfoque farragoso y estadístico. Pocos de sus autores logran traspasar los límites de la academia, aunque los que lo hacen son celebrados por el lector generalista. George Simmel, Gilles Lipovetsky o, más recientemente, Zygmunt Bauman son ejemplos de sociólogos que saben escribir bien y que gozan de cierta estimación popular.

Otro de los problemas, creemos, que entorpece la difusión de la sociología, y que tal vez sea inherente a ella por sus orígenes marxistas, es su impugnación sistemática de la sociedad en la que vivimos. Paradójicamente, muchos sociólogos parecen detestar la sociedad, y tal vez por un síndrome de autoimportancia, se dedican a anatemizarla y profetizar su derrumbe. Pero los agoreros acaban resultando cansinos, sobre todo cuando nada de lo que auguran va a suceder realmente. Para muchos sociólogos, la colectividad es una cárcel y el capitalismo el infierno en la tierra. Aunque la verdad es que todos seguimos adelante como podemos, nos queremos tanto como nos dejamos, y en el horizonte tenemos esperanza y destellos de felicidad. Para mejorar, agradeceríamos que nos explicaran cómo es el mundo, no cómo de resentido está el ánimo del que nos lo describe.